Los mejores arquitectos también meten la pata…

Hace ya un tiempo escribí una entrada en el blog que comparto (arquitectos a la fuga) con mi compañera en la carrera Bea, de la que ya he hablado alguna vez por aquí . En él contaba, como reza el título del post, los peores errores de los mejores arquitectos. Y la verdad es que no me he podido resistir a pasármelo aquí. Así que allá vamos.

Cuanto más conocido es tu nombre, más reconocimiento, más alabanzas, más dinero tienes y más prestigio alcanzas (en caso de no ser Calatrava o similar por supuesto…), pero por desgracia, tus errores los pagas más caros que cualquier otro arquitecto menos conocido, aún cuando sea menor tu errata, que tampoco es el caso. Y aunque parezca raro, pocas son las estrellas de la arquitectura que se libran. Así que he querido hacer un repaso pequeño a esas obras “problemáticas” que tienen en su haber nombres que a mi por lo menos me han sorprendido (repito que Calatrava está excluido de todo esto, me faltan horas en la vida…). ¡Empezamos!

Falling Water

Desde luego, si pensamos en Frank Lloyd Wright ni se nos pasa por la cabeza que cometiera errores. Era un arquitecto visionario, muy moderno para aquella época, con unas manos privilegiadas para plasmar en el papel ideas, proyectos y, en definitiva, su arquitectura. Un ejemplo a seguir por cualquiera que ame esta profesión… ¿o no tanto? En la que puede ser su obra más laureada, reconocida y emblemática, la Falling Water, el arquitecto erró un pequeñísimo, ínfimo, insignificante detalle. Calculó estrepitosamente mal la cantidad de acero necesario para sostener los enormes voladizos que hacen de esta casa el icono que es. Desde que fue construida en el 37 hasta la década de los 90, estos voladizos cedieron unos peligrosos 20 cm, ocasionando un costo de 12 millones de dólares para reforzar la estructura, unas cien veces el costo total de la casa.

Centro Pompidou

Otro buen ejemplo a no seguir lo tenemos en otro icono de la arquitectura contemporánea, esta vez en Europa. La ciudad de París acoge uno de los museos de arte contemporáneo más importantes del mundo, el Centro Pompidou, un edificio que se ha terminado convirtiendo en símbolo del moderno renacer parisino. Pues bien, veinte años después de su inauguración en 1977, el centro fue cerrado temporalmente para un ligero lavado de cara, un apaño por aquí, otro por allá, y listo, cosa de poco. ¡Mentira! Esos apaños duraron ni más ni menos que tres años y peor aún, costaron más de la mitad de lo que costó levantar el edificio entero. Un verdadero quebradero de cabeza para sus dos célebres arquitectos, Richard Rogers y Renzo Piano.

Puente del Milenio

Y a por el siguiente, Norman Foster, un señor que no necesita presentación (aunque el resto tampoco la necesitaban). En serio, él también ha metido la pata alguna vez. Y la más sonada fue, al igual que los anteriores, con una obra emblemática suya. El puente del Milenio, en Londres, ese puente que une otros dos iconos londinenses como son la Catedral de San Pablo y la Tate Modern. Un puente que por este echo, se supone que tendrá un tráfico de peatones más que considerable. Pues bien, a los tres días de su inauguración tuvo que ser cerrado al público por un enorme problema de vaivenes. Pero en nada fue solucionado… Sólo hicieron falta dos añitos de continuas obras y se volvió a abrir a los peatones. Un chasco en toda regla para el arquitecto inglés.

Stata Center

Y a por el último. Y a este en particular lo que no sé es como no tiene más problemas, porque ojo con sus edificios. Estéticamente podrá gustar más o menos, pero desde luego es innegable el mérito que tiene Frank Gehry, y mucho más meritorio es la falta de problemas que su intrincada arquitectura da. Después de un corto aplauso, vamos a lo que vamos. El Stata Center del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Todo parecía indicar que sería otro logro para el canadiense, y después de sonadas felicitaciones por parte del susodicho instituto, las risas y la algarabía tornaron en iracunda rabia e incluso denuncias. El edificio comenzó a mostrar considerables grietas, enormes goteras y sus paredes se convirtieron en perfectos toboganes para que placas de hielo jugaran a los bolos con los viandantes. Un gustazo de edificio.

Puede que sea muy arrogante por mi parte, un simple y pequeño aspirante a arquitecto, sacar a la luz de esta manera tan descarada las vergüenzas de arquitectos con esta solera, pero en fin, para eso estamos, para aprender de nuestros errores ¿no? 😉

One response to “Los mejores arquitectos también meten la pata…

  1. Pingback: Londres, con sus luces y sus sombras | breathing architecture·

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