Londres, con sus luces y sus sombras

Hasta hace poco tiempo yo pensaba que era un chico recio del norte (de Madrid), con una salud acorde a las duras inclemencias de la tierra en la que me he criado…¡MENTIRA! Desde que llegué a Manchester parece que tengo la negra. Con pasos por el quirófano incluidos, y hoy, doblado como una alcayata en la cama con lumbago, ya no puedo decir que tengo una salud de hierro…como mucho de plasticorro del chino. Pero como no hay mal que por bien no venga, mirémoslo como que por fin me puedo sentar tranquilamente a escribir, que ya tenía muchísimas ganas. Y como en seis meses me ha dado tiempo a hacer muchas cosas y visitar muchos sitios, hoy voy a subir las fotos del viaje ultrasónico que hice a Londres (no llegó a tres días lo que estuve).

Entrada Catedral

Las subo siendo totalmente consciente de que Londres puede ser una de las ciudades más fotografiadas del mundo, y que las fotos que yo he hecho serán iguales a millones de fotos que se hayan hecho anteriormente, pero no por ello dejo de subirlas con la ilusión de quién visita la ciudad por primera vez, del que mira sus edificios, monumentos y gentes con los ojos vírgenes. Londres es una ciudad grande, englobando todos los significados de la palabra, y me encantó darme cuenta de que por mucho que te hablen de ella, intenten explicarte sus escalas y decirte lo típico de “conociéndote, te va a encantar”, consiguió ponerme los pelos de punta muchas veces y cortarme la respiración otras cuantas. Aunque, como es lógico, también tuve mis decepciones. Es lo que tienen las expectativas, que a veces se cumplen y otras hacen que se te ponga cara de chupar limones.

Para mejor ser, empecemos por orden cronológico de la visita. Avanzo que me dejé, muy conscientemente, lugares de los que se espera que un amante de la arquitectura visite, como es el Museo Británico, con intervención de Foster. Pero no me sufráis, me lo dejé aposta porque vuelvo en agosto y quería que cuando fuese a visitarlo fuera con toda la calma del mundo. Lo que no me perdono y me martiriza es no haber ido a la Tate Modern…me siento sucio cada día desde que volví de Londres sin verla, sólo desde la otra rivera del Támesis como veréis en la foto. Un desastre.

La visita empezó en Buckingham Palace, muy cerca de la estación de Victoria que era donde llegaba mi bus. Es un edificio de estilo neoclásico, con una enorme plaza que le sirve de recepción y que, con su dimensión, retira cualquier elemento hacia sus propias márgenes, haciendo que toda la atención se focalice indefectiblemente en el Palacio, que aparte de contundente, majestuoso y regio, es…aburridísimo. Hay mucha gente que me colgaría por decir esto, pero a mi no me gusto casi nada. No es por tirar de amor patrio, y puede que no sea objetivo por ser estilos diferentes, pero el Palacio Real de Madrid es 215497495412458 veces (exactamente, que lo he calculado metódicamente) más impresionante que Buckingham… So sorry, her Majesty!

Buckingham

La siguiente parada fue lo típico de una de cal y otra de arena. Saint James Park es increíble, uno de los parques con más encanto en los que he estado. Enmarcado entre sus árboles es la única forma en la que le conseguí ver al Palacio algo de atractivo, así que ya tiene que ser bonito 😉

St James Park

De Saint James, a la postal más famosa de Londres, la abadía de Westminster y el Big Ben. Lo que viene siendo la abadía, ni fu ni fa…no me llamó especialmente la atención, así soy. Pero el Palacio de Westminster y el Big Ben, me encantaron. A sitios como este me refería con lo de que por mucho que te digan y los veas en fotos, te dejan parado cuando los tienes enfrente.

Big Ben

De ahí, a Trafalgar Square. Este sitio me gustó mucho también. La Art Gallery, aunque como edificio en si, no es muy agradable, como telón de fondo a esta plaza me parece perfecto. La actividad que había allí, la atmósfera en general y las vistas hacia el Big Ben, hicieron que se convirtiera en uno de mis sitios favoritos del viaje. Es un lugar en el que recomiendo sentarse a fumarte un cigarro (en caso de que fumes), te bebas un café (en caso de que te guste) y disfrutes simplemente de estar allí.

Art GalleryTrafalgar

Piccadily Circus es otro lugar con mucha vida. Es una plaza que yo pensé que era mucho más grande, cosa que ya me chocó nada más llegar. Si a eso le sumamos la cantidad de gente que había y el tráfico, hace que si eres una persona a la que no le gustan los agobios, tienes que hacer lo que yo. Ve, date una vuelta rápida, cuatro fotos y huye como alma que lleva el diablo. Si vas justo de tiempo y dudas entre ir o no, bajo mi punto de vista, no te vas a perder nada si no vas.

Piccadilly Circus

Acabamos el primer día en el mercado de Camden. Solo tengo la foto que veis, porque me quedé sin batería en la cámara. Camden mola. Es un sitio que de por si, como lugar, tiene mucho encanto, pero con todo lo que ocurre en él, es mucho más especial. Para comer tienes todas las opciones que se te ocurran, hay infinidad de puestos de ropa y accesorios que van desde lo mas alternativo a lo más ñoño-romántico. Puede llegar a agobiar un poco también, pero aquí sí que hay que ir. Y en especial, hay que hacer parada en un puesto en el que vais a encontrar las mejores fotos de Londres que podáis imaginar. Jesús de Álvaro, a parte de mi amigo, es la persona que yo conozco con mejor mano y mayor sensibilidad a la hora de mirar por un objetivo. No sabe hacer fotos, sólo regalos para la vista. Y para muestra, un botón. Os dejo el enlace de su página web aquí, y la de su página de Facebook aquí para que flipéis.

Camden

Ya habiendo descansado, al día siguiente comenzamos la ruta por la Catedral de San Paul. Yo soy muy de barroco, me gusta, no lo voy a negar. Paradójicamente, el que menos me gusta es el italiano, ya que creo que se les iba un poco la mano a la hora de recargar, pero el resto de barrocos más suaves y descargados me gusta. Es el caso de esta pedazo de Catedral. Y digo pedazo, porque ojo con sus números. Hasta 1962 fue el edificio más alto de la capital británica, y es el segundo templo católico más grande del viejo continente, sólo superado por San Pedro en el Vaticano. Esto hace, que por ende, la Catedral sea una de las mayores del mundo. Es un lugar que exuda historia. En sus más de 300 años de vida, ha sido foco de atención en numerosas ocasiones debido a acontecimientos ocurridos entre sus paredes, desde funerales de grandes personalidades del país, hasta la boda del Príncipe heredero del Reino. Aunque como he dicho, el edificio cuenta con 300 años de existencia, sólo es así si nos referimos en su forma actual, ya que esta Catedral está construida en el mismo lugar en el que se levantó la primera Iglesia en Inglaterra en el año 604. Es un edificio que sin duda, merece un post propio.

St Paul

Andando desde aquí se llega en nada de tiempo al centro de la denominada City, el barrio más contradictorio de la ciudad. Es a la vez el más antiguo y el más moderno. Es aquí donde surgió la ciudad de Londres, el epicentro desde el cual comenzó a crecer la urbe que hoy por hoy, es hogar de más de 8 millones de personas. Pero es el más moderno, por lo menos arquitectónicamente hablando. Hay una mistura un poco chocante entre edificios antiguos con rascacielos y edificios de oficinas de cristal. Es genial pasear por allí, observando la tranquila armonía con la que conviven estas tipologías tan diferentes de arquitecturas. Por desgracia, aquí fue donde me encontré con uno de los mayores chascos de mi viaje. Si hacéis la prueba, y le preguntáis a alguien que no sepa de arquitectura que os diga un rascacielos de Londres, el 87.25487 % (también está calculado metódicamente) de los encuestados os intentará hablar de la torre 30, Saint Mary Axe, la Swiss Re, el “pepinillo”, el “edificio ese azul redondo”, el “supositorio azul” o incluso calificativos más genitales. No me gustó nada…Me decepcionó su escala, y no por su altura, que tampoco me pareció gran cosa, sino por su diámetro. Me pareció muy pequeño, demasiado como para haberse convertido en un edificio icono. Y lo que me terminó de matar fue una maqueta que hay a los pies de la torre construida con Lego que no puede ser más monstruosamente fea y parecerse menos al edificio al que pretende simular. Una gran decepción. Aún así, pude disfrutar de edificios como el Lloyds Building, que aunque aparentemente feo, tiene algo que engancha, el Leadenhall Building, con el que me pasó justo lo contrario que con el edificio de Foster, y de la Torre 42, que a mis ojos, que no al de todo el mundo, y no se por qué, es uno de los mejores rascacielos que hay en la City. Me gustó mucho.

CitySwiss ReLloyds BuildingTorre 42

Bajamos después a la Torre de Londres, un vestigio de la arquitectura defensiva londinense, que hoy sirve de joyero gigante para la Reina y que, como lugar de paso, tampoco está mal. Buen contraste visual con los edificios de la City a su espalda, eso si.

Torre de Londres y City

Y de ahí, al puente de Londres, otra grata sorpresa. Otro de los grandes iconos de la ciudad, fotografiado desde todos los ángulos y el que no necesita presentación alguna. Y precisamente por eso, gran sorpresa para mi, porque no me esperaba para nada que me gustara tanto. Es más, era de los monumentos que menos me apetecía ver. Una obra de ingeniería disimulada de edificio muy recomendable, que sirve de mirador tanto para la Torre de Londres y la City, como para el City Hall y el flamante nuevo rascacielos de Londres, la Torre Shard, que, como apreciación personal, va perdiendo interés según te vas acercando a ella.

London Bridge

Acabamos el día recorriendo la rivera del río pasando por el City Hall y llegando al Puente del Milenio, obra de la que ya hablé, y no muy bien por desagracia, en este post. Cada vez que veo esta foto lloro por no haber ido a la Tate, como os decía antes. ¡Mirar lo cerca que estuve, y no fui! Muy duro de verdad… Cambié el plan por irme a tomar una cerveza con amigos, que bueno, tampoco está mal 😉 Esa cerveza, me regaló una de las mejores vistas nocturnas de la ciudad, desde el Puente de Waterloo.

City Hall City 2 Tate y Millenium BridgeCity nocturna

Londres es una ciudad mágica, una parada indispensable en la vida de cada uno y en mi caso, fue un viaje muy especial. Lo hice en la mejor compañía del mundo, y cada uno de los amigos con los que tuve la suerte de pasar el rato hizo que fuera todavía mejor. Esas personas hacen que se compense por completo las cosas arquitectónicas que dejé por el camino, pero vamos, que tengo Londres a la vuelta de la esquina 😉 Gracias chic@s.

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