4.- Andorra. Sede del Nuevo Parlamento.

Entre dos de los países más grandes de Europa se encuentra uno de los más pequeños. Encaramado en las laderas de los Pirineos, que sirven de frontera natural entre Francia y España, se encuentra el pequeño Principado de Andorra, un país tan impresionante como parco en kilómetros cuadrados. Un país hecho en base a un clima y una orografía que han marcado desde tiempos ancestrales al pueblo andorrano. Y al final, todo esto, como siempre, se refleja en su arquitectura. Una arquitectura austera, práctica, efectiva y para nada efectista. Salvo algún que otro ejemplo que se escapa de esta afirmación, como el complejo termal de Caldea (aquí), toda la arquitectura andorrana sigue una misma línea, casi escandinava que hace que sea uno de los rincones más pintorescos y recomendables de Europa.

¿Y dónde puede verse mejor reflejado el pueblo andorrano si hablamos de arquitectura? Pues donde deberíamos vernos todos, en el Parlamento, el edificio público por excelencia, aquel hecho por y para el pueblo, aquel que aloja a los más altos siervos de la ciudadanía. Y Andorra resulta que está de estreno con su Parlamento.

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Y como dato curioso, cabe remarcar que es un edificio que, literalmente, ha salido a flote de la tierra andorrana. Y paso a explicar. Al no estar Andorra sobrada de metros cuadrados, han decidido implantar el edificio, muy inteligentemente a mi parecer, en la ladera excavada de un escarpada colina granítica. Barato no creo que haya salido excavar un solar en una roca de granito gigante, pero como solución a la falta de metros, me parece muy buena.

El Parlamento consta en realidad de dos edificios, y dependiendo desde donde lo mires, te pueden parecer uno o dos. En las fotos se aprecia bien lo que voy a intentar yo explicar. Los edificios tienen diferentes alturas, pero comparten una misma fachada continua, que aligera esa diferencia.

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El edificio más bajo cumple una doble función. Por una parte, alberga el aparcamiento y oficinas, y por otra, su azotea genera un espacio público, una plaza que da acceso al edificio más alto, que es donde se alberga la sala del Parlamento y demás dependencias propias de la institución.

Los materiales imperantes en el proyecto de Artigues y Sanabria son el cristal, el hormigón y el aluminio, aportando carácter andorrano la madera de roble, que también cumple la función de mejorar la acústica en la sala del Parlamento, y el granito. El mismo granito que se extraía de la roca madre para crear el asiento del edificio, se colocaba más tarde en el edificio, tanto en sus pavimentos como en su revestimiento, hecho a base de gaviones rellenos con esta piedra.

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El conjunto rezuma sobriedad, neutralidad y una discreción admirable, dotando al edificio de una enorme dignidad y seriedad, que es lo que cabe esperar en un edificio con esta tipología.

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A mi parecer, un ejercicio de observación magistral, en el que se ha antepuesto el carácter y el sentir de un lugar por encima de vanidades e iconismos sin sentido. Todas las fotografías son del fotógrafo Aleix Bagué.

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