7.- Arabia Saudita. Estación del metro de Riad

Hoy nos dejamos llevar por los sentidos, por el despilfarro y la ostentación mas descarada, nos rendimos ante el dios todopoderoso render, al porno arquitectónico que ejerce su soberanía en estos tiempos. Y dónde mejor que en el país que hoy visitamos, Arabia Saudita.

Bien es cierto que seguramente la entrada que se haga en un futuro sobre Emiratos, Barein o Qatar sean similares, pero es que son naciones con varios denominadores comunes. Uno de ellos, el dinero. A raudales. Dinero, dinero, más dinero, y después, dinero también. Se les caen los petrodólares de los bolsillos. ¿Otro denominador común? Les sobra espacio edificable. Da igual lo grandes o pequeños que sean estos países. Son un desierto, por lo tanto, kilómetros y kilómetros cuadrados de tierra sin construir. Y si aún así, ven que se cansan de tanta arena y tanta duna, se ponen a construir palmeras gigantes ganándole terreno al mar y tan amigos todos… Pero eso no es lo que nos ocupa hoy, que este tema da para varias entradas más.

El edificio que he elegido hoy como muestra de lo que Arabia tiene que decir arquitectónicamente al mundo es una simple estación de metro. Aunque, para no faltar a la verdad, de simple tiene más bien poco. He escogido ésta en concreto de manera casi aleatoria, porque desde luego, en cuanto a estaciones del metro de Riad se refiere, hay materia donde elegir, con nombres de la talla de Gerber Architekten, Ricardo Bofill o la siempre bien amada, Zaha Hadid, la cual fue además la encargada de diseñar no solo alguna estación, sino la línea del distrito financiero al completo.

En este caso, la estación está diseñada por el estudio noruego Snøhetta, y como decía, lo he escogido de manera casi aleatoria, pero sólo casi. Hoy por lo visto he amanecido criticón, y leyéndome todos los proyectos que he encontrado para las estaciones, este es, a mis ojos, el más monstruoso, el menos inteligente y si me apuras, el más feo de todos. El estudio no sólo ha diseño un edificio carente de inteligencia, sino que cuando intentan darle una justificación, dejan en evidencia esa falta de sentido que han parido. Y paso a desgranar.

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¿Qué es lo primero que un arquitecto debe hacer antes que ninguna otra cosa? ¿Antes incluso de saber qué quiere el cliente que le proyectes? Yo creo que observar es un magnífico primer paso. Y dirán algunos, ¿y qué hay que observar listillo? Pues para empezar, el emplazamiento me parece muy buena opción. Así pues, pongámonos en situación. Yo personalmente no he tenido el gusto de estar en Riad nunca, pero un simple vistazo a la tabla climatográfica que nos sirve gentilmente la Wikipedia de cada ciudad del mundo, me basta para saber que hace un calor del carajo allí. Temperaturas máximas de 48º C en julio (el resto de meses no son precisamente un paseo, ya que el mes más frío es diciembre con máximas de 31º C), 3224,8 horas de sol anuales, y unos 44 días de media de lluvia al año nos bastan para hacernos una idea de lo bien que se vive en Riad.

Pues bien, Snøhetta ha diseñado este edificio con la intención férrea de concienciar a la población de la importancia del aprovechamiento de los recursos que nos ofrece la tierra en un lugar tan hostil como lo es un desierto. ¡Qué loable! Admirable, de verdad… Pero lo que no alcanzo a entender es por qué, si esas son tus intenciones, proyectas esto.

Primero su justificación y luego mi destripe. Ellos exponen que la mejor solución es crear un gigantesco dosel de acero en forma de cuenco que hará que se diferencie del entorno arquitectónico circundante, y que a su vez, arroje una considerable sombra que aliviará los calores de la población. Empezamos mal señores. ¿De verdad pretenden sofocar el calor de los viandantes con un edificio que refleja la ya de por si achicharrante luz del sol? ¿De verdad pretenden hacerme creer que estaré más fresquito debajo de la sombra que arroja un edificio que al ser metálico, puede que alcance una temperatura al borde de la fusión un 17 de julio a las tres y media de la tarde?

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Para introducir luz natural al proyecto, que obviamente por la tipología, es subterráneo, han creado un óculo en la base del cuenco gigante, colocando un jardín en su base, de manera que el aire que entra es fresco. Eso sí que me parece mejor idea, la verdad. No entiendo mucho lo del jardín, ya que si se está intentando vender un edificio como sostenible, no debería haber nada que despilfarre algo tan valioso en un desierto como el agua, pero no me parece que sea la peor decisión que se haya tomado, simplemente me parece una idea hueca, sin uso de razón y un intento por hacer un poco sostenible algo que es todo lo contrario. Señores, poner cuatro arbustos en un edificio no es proyectar sosteniblemente, que esas plantas comen, y a menos que puedan hacerlo por ellas misma tomando lo que necesiten del ambiente, es un gasto absurdo, y no sólo monetario. ¿Con 44 días al año lloviendo pretenden no cargarse ese jardín? Una decisión un poco idiota la verdad.

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Por desgracia, nadie dijo que el repaso por países fuera a traernos siempre cosas buenas. Este es uno de los peores ejemplos que he encontrado, deshonesto, carente de inteligencia, sensibilidad y mimo, y por desgracia, sobrado de egocentrismo, repelencia y desdén absoluto por hacer bien tu trabajo.

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